Agencia de publicidad en Alicante: logo servicio de branding

Símbolo Ingenio Creativo

8M y las marcas: cómo comunicar sin caer en “purplewashing”

8M y las marcas: cómo comunicar sin caer en “purplewashing”

El 8 de marzo no es un día promocional ni una excusa para “subirse al carro” sin contexto. Es una fecha de reivindicación ligada a derechos, justicia y acción. En 2026, el marco de ONU Mujeres lo expresa con claridad: “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”. Si tu marca decide comunicar, la pregunta no es “¿qué público?”, sino “¿qué puedo demostrar sin poner mi reputación en juego?”.

 

Aquí entra un concepto que cada vez se menciona más en marketing: el “purplewashing”. Es, básicamente, usar mensajes o símbolos asociados al feminismo y la igualdad (especialmente alrededor del 8M) sin un compromiso real detrás. Cuando ocurre, la comunicación se percibe oportunista, se banaliza el tema y se erosiona la confianza.

 

Qué es “purple washing” y cómo se reconoce en 30 segundos

 

El purplewashing, al igual que el greenwashing, son acciones estéticas o comerciales que imitan apoyo sin sostenerlo con prácticas, recursos o compromisos medibles. Señales típicas: cambiar el logo a morado unos días, lanzar descuentos solo para mujeres, publicar eslóganes de empoderamiento sin continuidad el resto del año, o convertir la fecha en un reclamo de venta. No es que el morado o un post sean malos por sí mismos; el problema es cuando sustituyen a la acción real.

 

Por qué el purple washing es un problema

 

Primero, porque en España, el 8M no se vive como una celebración sino como una reivindicación. Tratarlo como campaña comercial se interpreta como falta de respeto y desconexión del contexto social. Segundo, porque el “todo suma” no siempre es cierto: si la marca utiliza una causa para vender, lo que suma en caja puede restar en confianza, credibilidad y preferencia a medio plazo. Tercero, porque cuando muchas marcas hacen lo mismo, el resultado es negativo: mensajes vacíos que saturan y terminan desactivando el sentido de la fecha.

 

El marco práctico para comunicar el 8M

 

Si quieres hacerlo bien, usa este filtro de tres pruebas antes de publicar.

  • Coherencia. Lo que dices encaja con lo que haces o con un proceso honesto y explícito de mejora.
  • Recursos. Aportas algo útil: guía, plantilla, recomendación fundamentada, formación, espacio de conversación moderado, apoyo a iniciativas con sentido.
  • Compromisos verificables. Concreción: qué harás, cuándo y cómo lo medirás o rendirás cuentas.


Este enfoque es válido para empresas pequeñas y grandes.

 
Los NO del 8M en comunicación de marca

  • No uses imágenes, historias o perfiles de mujeres sin consentimiento explícito. Esto incluye fotos de LinkedIn o menciones/etiquetados no acordados.
  • No conviertas el 8M en un escaparate corporativo autorreferencial. Si el mensaje va de “nosotros” más que de derechos, contexto y acción, suele chirriar.
  • No metas a todas las mujeres en el mismo relato. Evita simplificaciones: el 8M exige representación y lenguaje cuidadosos, sin estereotipos.
  • No lo conviertas en objeto de consumo. Si el objetivo central es vender (promos “solo para mujeres”, packs oportunistas, etc.), es fácil que se perciba como “purple washing”.
  • No uses plantillas “universales” que no tienen contexto. Publicar el mismo copy genérico que todo el mundo, con frases de empoderamiento vacias, hace que el cliente pierda confianza.
  • No cambies el logo a morado como único gesto. Si queréis usar un recurso visual (color, sello, claim), que sea para dirigir a una acción real: donación con condiciones claras, compromiso con seguimiento o recurso útil.
  • No hagas “felicitaciones” como si fuese un cumpleaños. En España el 8M es una fecha de reivindicación, no de celebración. “Feliz día de la mujer” sin más no tiene sentido. Si vais a publicar, hacedlo desde el respeto y el criterio, no desde el tono festivo.
  • No uses estereotipos como imágenes de tacones, labios rojos, flores, corazones o frases tipo “mujeres guerreras” pueden parecer inocuas, y, en algunos sectores, suenan a cliché. Lo mismo con “superwoman”.
  • No te apropies del relato con “nosotros apoyamos”. Cambiad el foco: de “la marca” al “marco” (derechos) y a “lo que hacemos” (acción). Cuando el protagonista es la empresa, el público interpreta interés comercial.
  • No cites datos sin fuente o cifras de “brechas” sin rigor. Si mencionáis porcentajes, informes o rankings, citad la fuente o evitad el dato. Las cifras incorrectas os dejan vendidos y abren flancos de crítica.
  • No instrumentalices testimonios internos. “Historias inspiradoras” del equipo sin estructura y sin consentimiento suelen parecer contenido corporativo disfrazado. Si compartís historias, que sea porque aportan aprendizaje y porque la persona lo ha validado.
  • No pidáis participación gratuita por la causa. Invitar a expertas a charlas sin presupuesto, o pedir contenido a creadoras sin retribución, es incoherente. Si queréis colaborar, pagad o construid un intercambio real y explícito y aun así, con respeto.
  • No desaparezcas el 9 de marzo como si nada. La incoherencia temporal se nota. Si el 8M es el único día en que habláis de igualdad, queda como gesto aislado. Mejor una acción pequeña sostenida en el tiempo que un pico anual.

 

Los SÍ que construyen confianza

  • Sé transparente: dónde estás, qué has hecho ya y qué te falta. La honestidad con plan es mejor que la pose.
  • Aporta recursos útiles. Si no sabes qué decir, ayuda mejor: una checklist, una guía, una plantilla de revisión, un directorio de iniciativas o un espacio de preguntas con moderación.
  • Define compromisos verificables.
  • Involucra a toda la organización. La igualdad no se sostiene si recae solo en mujeres. Reparte responsabilidad, aprendizaje y estándares.
  • Sé específico con tu transparencia. En lugar de “apoyamos la igualdad”, publicad: “Este año estamos trabajando en X. Este es el plan.” La concreción reduce sospecha.
  • Publica un estándar y comprométete a cumplirlo. Ejemplo: “No publicamos historias personales sin consentimiento escrito” o “No usamos estereotipos visuales en campañas”. Esto os da autoridad y os protege.
  • Define un compromiso verificable mínimo pero real. Ejemplo: “Antes del 30/06 publicamos nuestra guía de representación en creatividad y la aplicamos en todas las campañas”. O “Cada trimestre revisamos X indicador y lo reportamos”.

 


El 8M no es una oportunidad para “aprovechar tendencia”; es una prueba de madurez de marca. Si decides comunicar, hazlo con un estándar alto: coherencia, recursos y compromisos verificables. Eso evita el “purple washing”, protege tu reputación y, sobre todo, aporta valor real en una fecha que no va de estética, sino de derechos, justicia y acción.

Suscríbete a nuestra newsletter y si te ha gustado este artículo, compártelo en tus redes sociales